حَدَّثَنَا أَبُو عَاصِمٍ، عَنْ عُمَرَ بْنِ سَعِيدِ بْنِ أَبِي حُسَيْنٍ، عَنِ ابْنِ أَبِي مُلَيْكَةَ، عَنْ عُقْبَةَ بْنِ الْحَارِثِ، قَالَ صَلَّى أَبُو بَكْرٍ ـ رضى الله عنه ـ الْعَصْرَ، ثُمَّ خَرَجَ يَمْشِي فَرَأَى الْحَسَنَ يَلْعَبُ مَعَ الصِّبْيَانِ، فَحَمَلَهُ عَلَى عَاتِقِهِ وَقَالَ بِأَبِي شَبِيهٌ بِالنَّبِيِّ لاَ شَبِيهٌ بِعَلِيٍّ. وَعَلِيٌّ يَضْحَكُ.
Traducción
Narró Abu Juhaifa
Una vez, el Mensajero de Allah (ﷺ) fue a Al-Batha' al mediodía, realizó la ablución y ofreció una oración de dos rak'at Zuhr y una oración de dos rak'at Asr, mientras le colocaban un palo con punta de lanza delante de él y los transeúntes pasaban por delante de él. (Tras la oración), la gente se puso de pie, cogió las manos del Profeta y se las pasó cara a cara. También cogí su mano, la puse en mi cara y me di cuenta de que estaba más fría que el hielo y olía mejor que el almizcle.