حَدَّثَنَا أَبُو عَاصِمٍ، عَنْ عُمَرَ بْنِ سَعِيدِ بْنِ أَبِي حُسَيْنٍ، عَنِ ابْنِ أَبِي مُلَيْكَةَ، عَنْ عُقْبَةَ بْنِ الْحَارِثِ، قَالَ صَلَّى أَبُو بَكْرٍ ـ رضى الله عنه ـ الْعَصْرَ، ثُمَّ خَرَجَ يَمْشِي فَرَأَى الْحَسَنَ يَلْعَبُ مَعَ الصِّبْيَانِ، فَحَمَلَهُ عَلَى عَاتِقِهِ وَقَالَ بِأَبِي شَبِيهٌ بِالنَّبِيِّ لاَ شَبِيهٌ بِعَلِيٍّ. وَعَلِيٌّ يَضْحَكُ.
Traducción
Anas narrado
El Mensajero de Allah (ﷺ) no solía levantar la mano en sus invocaciones, excepto en la Istiqa (es decir, para invocar a Alá por la lluvia), en la que levantaba las manos tan alto que se podía ver la blancura de sus axilas. (Nota: Puede ser que Anas no haya visto al Profeta (as) levantando la mano, pero se ha narrado que el Profeta (as) solía levantar la mano para invocaciones distintas de Istisqa. Véanse los hadices núm. 612, vol. 5, y los hadices núm. 807 y 808, vol. 2.)