Había un cristiano que abrazó el Islam y leyó Surat-al-Baqara y Al-`Imran, y solía escribir (las revelaciones) para el Profeta. Más tarde, volvió al cristianismo y solía decir: «Mahoma no sabe más que lo que he escrito para él». Luego Alá lo hizo morir y la gente lo enterró, pero por la mañana vieron que la tierra había arrojado su cuerpo fuera. Dijeron: «Este es el acto de Mahoma y sus compañeros. Cavaron la tumba de nuestro compañero y sacaron su cuerpo porque había huido de ellos». Volvieron a cavar la tumba profundamente para él, pero por la mañana volvieron a ver que la tierra había arrojado su cuerpo fuera. Dijeron: «Este es un acto de Mahoma y sus compañeros. Cavaron la tumba de nuestro compañero y arrojaron su cuerpo fuera de ella, porque había huido de ellos». Le cavaron la tumba lo más profundo que pudieron, pero por la mañana volvieron a ver que la tierra había arrojado su cuerpo. Así que creyeron que lo que le había ocurrido no lo habían hecho seres humanos y tuvieron que dejarlo tirado (al suelo).