حَدَّثَنَا عَبْدُ اللَّهِ بْنُ يُوسُفَ، أَخْبَرَنَا مَالِكٌ، عَنْ أَبِي الزِّنَادِ، عَنِ الأَعْرَجِ، عَنْ أَبِي هُرَيْرَةَ، قَالَ قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم ‏"‏ لاَ تَسْأَلِ الْمَرْأَةُ طَلاَقَ أُخْتِهَا لِتَسْتَفْرِغَ صَحْفَتَهَا، وَلْتَنْكِحْ، فَإِنَّ لَهَا مَا قُدِّرَ لَهَا ‏"‏‏.‏
Traducción
Narró `Ali

Mientras estábamos sentados con el Profeta (ﷺ), que tenía un palo con el que raspaba la tierra, agachó la cabeza y dijo: «No hay ninguno de vosotros que no tenga asignado su lugar en el Fuego o en el Paraíso». Entonces, un hombre del pueblo dijo: «¿No debemos confiar en esto, oh Mensajero de Alá?» El Profeta (ﷺ) dijo: «No, pero continúa y haz tus obras, porque a todo el mundo le resulta fácil hacer lo que le lleve a su lugar». El Profeta (ﷺ) recitó entonces el versículo: «En cuanto a quien da (en caridad) y cumple con su deber para con Dios...» (92.5)