Fuimos testigos, junto con el Mensajero de Allah (ﷺ), de la campaña Jaibar. El Mensajero de Allah (ﷺ) contó a sus compañeros acerca de un hombre que afirmó ser musulmán: «Este hombre es de la gente del Fuego». Cuando comenzó la batalla, el hombre luchó con mucha valentía y recibió un gran número de heridas y quedó lisiado. En aquel momento, un hombre de entre los compañeros del Profeta (ﷺ) se acercó y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Sabes lo que ha hecho el hombre que describiste como de la gente del Fuego? Ha luchado valientemente por la causa de Alá y ha recibido muchas heridas». El Profeta (ﷺ) dijo: «Pero ciertamente es uno de los pueblos del Fuego». Algunos musulmanes estaban a punto de dudar de esa afirmación. Así que mientras el hombre estaba en ese estado, el dolor causado por las heridas lo preocupó tanto que metió la mano en su aljaba, sacó una flecha y se suicidó con ella. Algunos hombres de entre los musulmanes se dirigieron al Mensajero de Allah (ﷺ) y le dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! Alá ha hecho que tu afirmación sea cierta. Fulano se ha suicidado». El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: «¡Oh, Bilal! Levántate y anuncia en público: Nadie entrará en el Paraíso excepto los creyentes, y Alá podría apoyar esta religión (el Islam) con un hombre malvado».