Alá escuchó a quien lo alababa: Señor nuestro, te alabamos. Volvió a ponerse de pie e hizo un recital largo, que fue inferior al del primer recital. Pronunció el takbir y pronunció un ruku' largo, que fue menos que el primero. Volvió a decir: Alá escuchó a quien lo alababa. Nuestro Señor, alabado seas Tú. (Abu Tahir, uno de los narradores) no mencionó: «Luego se postró». Así lo hizo en la segunda raká, hasta que completó cuatro rak'as y cuatro postraciones, y el sol brilló antes de ser deportado. Luego se puso de pie y se dirigió a la gente, después de alabar a Allah como se merecía, y luego dijo: El sol y la luna son dos de los signos de Alá. No se eclipsan ni cuando nadie muere ni cuando nace. Así que cuando los veas, apresúrate a rezar. También dijo lo siguiente: Orad hasta que Alá os disipe la ansiedad (provocada por este fenómeno extraordinario). El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: He visto en mi lugar todo lo que se os ha prometido. Incluso me vi deseando arrancar un racimo (de uvas) del Paraíso (y fue en ese momento) cuando me viste seguir adelante. Y vi el Infierno y algunas partes aplastando a las demás, cuando me viste retroceder; y vi en él a Ibn Luhayy, que era la persona que hacía que las camellas deambularan por ahí. En el hadiz transmitido por Abu Tahir, las palabras son: «Se apresuró a orar», y no mencionó lo que sigue.