حَدَّثَنِي عَمْرٌو النَّاقِدُ، وَزُهَيْرُ بْنُ حَرْبٍ، قَالاَ حَدَّثَنَا يَعْقُوبُ بْنُ إِبْرَاهِيمَ بْنِ سَعْدٍ، قَالَ حَدَّثَنَا أَبِي، عَنْ صَالِحٍ، عَنِ ابْنِ شِهَابٍ، قَالَ أَخْبَرَنِي عُرْوَةُ بْنُ الزُّبَيْرِ، أَنَّ عَائِشَةَ، قَالَتْ سَمِعْتُ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم يَسْتَعِيذُ فِي صَلاَتِهِ مِنْ فِتْنَةِ الدَّجَّالِ .
Traducción
'A'isha, la esposa del Mensajero de Allah (ﷺ) informó
El Mensajero de Allah (ﷺ) solía suplicar así en sus oraciones: «¡Oh Allah! Me refugio en Ti del tormento de la tumba, en Ti me refugio de la prueba del Masih al-Dajjal (Anticristo) y en Ti me refugio de la prueba de la vida o la muerte. ¡OH, ALÁ! Me refugio en Ti del pecado y la deuda». Ella ('A'isha) relató: Alguien le dijo: (el Santo Profeta): ¡Mensajero de Allah! ¿Por qué buscáis con tanta frecuencia refugiaros de las deudas? Dijo: Cuando una (persona) contrae una deuda, (está obligada) a decir mentiras e incumplir sus promesas.