(Cuando) el Mensajero de Allah (ﷺ) (deseaba invocar una maldición o una bendición sobre alguien, lo hacía al final) de la recitación de la oración del amanecer, cuando pronunciaba Allah-o-Akbar (por agacharse) y luego levantaba la cabeza (diciendo): «Alá escuchó a quien lo alababa; ¡nuestro Señor! Para Ti todo es alabanza»; entonces se ponía de pie y decía: «Rescata a al-Walid b. Walid, Salama b. Hisham y a 'Ayyash b. Abd Rabi'a, y a los indefensos entre los musulmanes. ¡Oh Alá! pisotearon severamente a Mudar y provocarles la hambruna (que estalló en ese momento) de José. ¡Oh Alá! Maldicen a Lihyan, Ri'l, Dhakwan y Usayya, porque desobedecieron a Alá y a Su Mensajero». (El narrador añade luego): Nos llegó la noticia de que había abandonado (esto) cuando se reveló este versículo: «No te preocupes si Él se dirige a ellos (misericordiosamente) o los castiga; ciertamente son malhechores» (il.127)