La palabra de (Allah), Grande y Glorioso: «No pronuncies tu oración en voz alta ni seas humilde» (xvii. 110) se reveló cuando el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se escondía en La Meca. Cuando guiaba a sus compañeros en la oración, alzaba la voz (mientras recitaba el) Corán. Cuando los politeístas oyeron esto, injuriaron al Corán y a Aquel que lo había revelado y a Aquel que lo había presentado. Ante esto, Allah, el Altísimo, dijo a Su Mensajero (ﷺ): No pronuncies tu oración en voz tan alta que los politeístas puedan oírla, ni (recítala) en voz tan baja que tus compañeros no puedan escucharla. Haz que oigan el Corán, pero no lo recites en voz alta y busca un punto intermedio entre ambos. Recita entre un tono alto y uno bajo.