Llegué el día de Jara'a cuando una persona estaba sentada. Dije: Hoy derramarían su sangre. Esa persona dijo: Por Alá. En absoluto. Yo dije: Por Alá, por supuesto, lo harían. Dijo: Por Alá, no lo harían. Dije: Por Alá, por supuesto, lo harían. Dijo: «Por Alá, no lo harían». He oído un hadiz del Mensajero de Allah (ﷺ) que os narro al respecto. Le dije: Eres un mal asiento, amigo. Me he opuesto a ti desde esta mañana y me escuchas a pesar de que has escuchado un hadiz del Mensajero de Dios (ﷺ) (contrario a lo que yo afirmo). Yo mismo consideré que esta molestia no tenía sentido. (Pudo decirme antes que se trataba de un hadiz del Profeta Muhámmad (que la paz sea con él), y no me habría opuesto en absoluto.) Volví la cara hacia él y le pregunté, y él era Hadrat Hudhaifa.