Bienvenida, hija mía, y la hiciste sentar a su derecha o a su izquierda, y luego le habló algo en secreto y Fátima lloró. Luego le habló algo en secreto y ella se rió. Le dije: ¿Qué te hace llorar? Ella dijo: No voy a divulgar el secreto del Mensajero de Allah (ﷺ). Yo ('A'isha) dije: No había visto que pasara nada como hoy, pues la felicidad estaba más cerca del dolor (como lo veo hoy) cuando lloró. Le dije: ¿Te ha señalado el Mensajero de Allah (ﷺ) por decir algo que nos deja de lado? Luego lloró y le pregunté qué había dicho, y ella respondió: No voy a divulgar los secretos del Mensajero de Allah (ﷺ). Cuando murió, volví a preguntarle y me dijo que él (el Santo Profeta) le había dicho: Gabriel me recitaba el Corán una vez al año y este año eran dos veces, por lo que percibí que mi muerte se acercaba y que yo (Fátima) sería el primero de los miembros de su familia en conocerlo (en el Más Allá). Será mi buen precursor y eso me hizo llorar. Volvió a hablarme en secreto (diciendo): ¿No te agrada ser la soberana entre las mujeres creyentes o la cabeza de las mujeres de esta comunidad? Y esto me hizo reír.