حَدَّثَنَا يَحْيَى بْنُ يَحْيَى، أَخْبَرَنَا خَالِدُ بْنُ عَبْدِ اللَّهِ، عَنْ بَيَانٍ، عَنْ قَيْسِ بْنِ أَبِي،
حَازِمٍ عَنْ جَرِيرِ بْنِ عَبْدِ اللَّهِ، ح
وَحَدَّثَنِي عَبْدُ الْحَمِيدِ بْنُ بَيَانٍ، حَدَّثَنَا خَالِدٌ، عَنْ بَيَانٍ، قَالَ سَمِعْتُ قَيْسَ بْنَ أَبِي،
حَازِمٍ يَقُولُ قَالَ جَرِيرُ بْنُ عَبْدِ اللَّهِ مَا حَجَبَنِي رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم مُنْذُ أَسْلَمْتُ
وَلاَ رَآنِي إِلاَّ ضَحِكَ .
Traducción
Jarir informó
Desde que acepté el Islam, el Mensajero de Allah (ﷺ) nunca se negó a verme y no me vio sino con una sonrisa en su rostro. Ibn Numair hizo esta adición a este hadiz, del que se ha informado con la autoridad de Ibn Idris, en el que él (Jarir) le presentó esta queja (al Santo Profeta): No puedo sentarme en el caballo con firmeza, tras lo cual él (el Mensajero de Allah) se golpeó el pecho con la mano y rezó: Oh Allah, haz que sea firme y esté bien guiado.