حَدَّثَنَا يَحْيَى بْنُ يَحْيَى، قَالَ قَرَأْتُ عَلَى مَالِكٍ عَنِ ابْنِ شِهَابٍ، عَنْ أَبِي سَلَمَةَ بْنِ، عَبْدِ الرَّحْمَنِ عَنْ جَابِرِ بْنِ عَبْدِ اللَّهِ، أَنَّ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم قَالَ ‏"‏ أَيُّمَا رَجُلٍ أُعْمِرَ عُمْرَى لَهُ وَلِعَقِبِهِ فَإِنَّهَا لِلَّذِي أُعْطِيَهَا لاَ تَرْجِعُ إِلَى الَّذِي أَعْطَاهَا لأَنَّهُ أَعْطَى عَطَاءً وَقَعَتْ فِيهِ الْمَوَارِيثُ ‏"‏ ‏.‏
Traducción
Yaber b. 'Abdullah (que Allah esté complacido con ellos) relató que el Mensajero de Allah (la paz sea con él) dijo:

El que confirió una concesión vitalicia a una persona, ésta se convierte en su posesión y en la de sus sucesores, porque renunció a su derecho en ella con su declaración. (Esta propiedad) ahora pertenece a alguien a quien se le ha hecho esta concesión vitalicia, y a sus sucesores. Yahya narró al comienzo de su narración: A cualquier hombre que se le dé una concesión de vida, entonces le pertenece a él y a su posteridad.