حَدَّثَنَا ابْنُ نُمَيْرٍ، حَدَّثَنَا أَبِي، حَدَّثَنَا عَبْدُ الْمَلِكِ، عَنْ عَطَاءٍ، عَنْ جَابِرٍ، قَالَ قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم ‏"‏ مَا مِنْ مُسْلِمٍ يَغْرِسُ غَرْسًا إِلاَّ كَانَ مَا أُكِلَ مِنْهُ لَهُ صَدَقَةٌ وَمَا سُرِقَ مِنْهُ لَهُ صَدَقَةٌ وَمَا أَكَلَ السَّبُعُ مِنْهُ فَهُوَ لَهُ صَدَقَةٌ وَمَا أَكَلَتِ الطَّيْرُ فَهُوَ لَهُ صَدَقَةً وَلاَ يَرْزَؤُهُ أَحَدٌ إِلاَّ كَانَ لَهُ صَدَقَةٌ ‏"‏ ‏.‏
Traducción
Yabir (que Dios esté complacido con él) relató que el Apóstol de Allah (ﷺ) visitó a mmm Mubashshir al-Ansariya en su huerto de palmeras datileras y le dijo:

¿Quién ha plantado estos árboles de dátiles, un musulmán o un no musulmán? Ella dijo: "Un musulmán, por supuesto, a lo que él respondió: "Nunca un musulmán planta, o cultiva una tierra, y de ella comen los hombres, o comen los animales, o cualquier otra cosa come, sino que eso se convierte en caridad en su nombre (del plantador)".