حَدَّثَنَا حَسَنُ بْنُ الرَّبِيعِ، وَأَبُو بَكْرِ بْنُ أَبِي شَيْبَةَ قَالاَ حَدَّثَنَا أَبُو الأَحْوَصِ، عَنْ سِمَاكٍ، عَنْ جَابِرِ بْنِ سَمُرَةَ، قَالَ كُنْتُ أُصَلِّي مَعَ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَكَانَتْ صَلاَتُهُ قَصْدًا وَخُطْبَتُهُ قَصْدًا ‏.‏
Traducción
Jabir b. Abdullah dijo

Cuando el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pronunció el sermón, sus ojos se pusieron rojos, su voz se elevó y su ira aumentó, de modo que era como quien advertía al enemigo diciendo: «El enemigo te ha atacado por la mañana y también por la noche». También decía: «La última hora y yo hemos sido enviados como estos dos». Juntaba sus dedos índice y medio, y decía además: «Lo mejor del discurso está plasmado en el Libro de Dios, y la mejor guía es la que da Mahoma. Y lo más perverso son sus innovaciones; y toda innovación es un error». Además, diría: «Un musulmán me quiere más que a sí mismo; y quien dejó bienes para su familia; y quien muere endeudado o deja hijos (indefenso), la responsabilidad (de pagar su deuda y criar a sus hijos) recae en mí».