Mensajero de Allah, ¿podremos ver a nuestro Señor el Día del Juicio? Dijo: ¿Te cuesta ver el sol al mediodía cuando no hay nubes sobre él? Dijeron: No. Volvió a decir: ¿Sientes alguna dificultad para ver la luna en la decimocuarta noche cuando no hay ninguna nube sobre ella? Dijeron: No. Entonces dijo: Por Alá, en Cuyas manos está mi vida. No encontrarás ninguna dificultad para ver a tu Señor, sino solo la que sientas al ver a uno de ellos. Entonces Alá juzgaba al siervo y le decía: Oh, tal y tal, ¿no te he honrado y te he hecho jefe, te he dado esposa y he sometido a tus caballos y camellos, y te he dado la oportunidad de gobernar a tus súbditos? Él diría: «Sí». Y luego se diría: ¿No creías que nos encontrarías? Y él decía: No. Entonces Él (Allah) diría: Bueno, te olvidamos como tú nos olvidaste de Nosotros. Luego, la segunda persona sería juzgada. (Y Alá diría): 0, tal y tal. ¿No te hemos honrado y te hemos hecho jefe y hemos hecho que parejas y sometas caballos y camellos y te hemos dado la oportunidad de gobernar a tus súbditos? Diría: «Sí, mi Señor». Y Él (el Señor) decía: ¿No pensabas que te encontrarías con Nosotros? Y él decía: No. Y luego Él (Allah) decía: Bueno, hoy te olvido como tú nos olvidaste de Nosotros. Luego le traían al tercero y Él (Allah) le decía lo que había dicho antes. Y él (la tercera persona) decía: ¡Oh, mi Señor! He afirmado mi fe en Ti, en Tu Libro y en Tu Mensajero. He rezado, ayunado y dado limosnas. Él hablaba en buenos términos cuando podía. Y Él (Allah) diría: Bien, te traeremos a nuestros testigos. Y el hombre pensaba en quién daría testimonio sobre él y luego se le sellaba la boca y se le decía a sus muslos, a su carne y a sus huesos que hablaran y a sus muslos. La carne y los huesos darían testimonio de sus obras y se haría de manera que no pudiera inventarse ninguna excusa y sería un hipócrita y Alá se enfadaría con él.