Visité a Abu Musa, ya que estaba en la casa de la hija de Fadl b. Abbas. Estornudé, pero él no respondió (diciendo): «Que Allah tenga piedad de ti». Luego estornudó y él (Fadl b. 'Abbas) dijo: Que Allah tenga piedad de ti. Volví a ver a mi madre y se lo conté, y cuando él se acercó a ella, me dijo: Mi hijo estornudó en tu presencia y no dijiste: «Que Allah tenga piedad de ti». Ella estornudó y dijiste por ella: «Que Allah tenga piedad de ti». Entonces él dijo: Tu hijo estornudó pero no alabó a Allah y no le pedí piedad a Allah por él y ella estornudó y alabó a Allah, por lo que dije: Que Allah tenga piedad de vosotros, como escuché al Mensajero de Allah (ﷺ) decir: Cuando alguno de vosotros estornuda debe alabar a Allah y el otro decir: Que Allah tenga piedad de vosotros, y si no alaba a Allah, no debería rogue por él.