También vi la fiesta de bodas de Zainab, y él (el Santo Profeta) sirvió pan y carne a la gente, y les hizo comer hasta saciarse, y él (el Santo Profeta) me envió a llamar a la gente, y como estaba libre (de la ceremonia) se levantó y yo lo seguí. Quedaron dos personas y estaban ocupadas en hablar y no salieron (del apartamento). Él (el Santo Profeta) se dirigió entonces hacia (los aposentos de) sus esposas. A cada uno de ellos saludó con as-Salamu 'alaikum y les dijo: "Miembros de la familia, ¿cómo están?" Dijeron: "Mensajero de Allah, estamos en buen estado. ¿Cómo encuentras a tu familia? Él diría: En buen estado. Cuando se liberó de (este trabajo de intercambiar saludos) regresó, y yo también regresé con él. Y al llegar a la puerta, vio que los dos hombres seguían ocupados hablando. Y cuando vieron que había vuelto, se levantaron y salieron; ¡Por Alá! No sé si yo le había informado, o si hubo una revelación para él (al afecto) de que se habían ido. Él (el Santo Profeta) entonces regresó y yo también regresé junto con él, y cuando puso su paso en el umbral de su puerta, colgó una cortina entre él y yo, y (fue en esta ocasión) que Allah reveló este versículo: ("Oh vosotros que creéis), no entréis en las casas del Profeta a menos que se os dé permiso" (xxxiii. 53).