Cuando alguno de vosotros pretenda irse a dormir, debe acostarse en la cama sobre su lado derecho y luego decir: «Oh Allah, el Señor de los Cielos y el Señor de la Tierra y Señor del Magnífico Trono, nuestro Señor y el Señor de Evervthina, el que divide el grano de maíz y la piedra dátil (o grano de fruta), el Revelador de la Torá y el Injil (la Biblia) y el Criterio (el Santo) Corán), busco refugio en Ti de la maldad de cada cosa que debes agarrar por el mechón (Tú tienes un control perfecto sobre ello). Oh Allah, Tú eres el Primero, no hay nada antes de Ti, y Tú eres el Último y no hay nada después de Ti, y Tú eres evidente y no hay nada por encima de Ti, y Tú eres lo más íntimo y no hay nada más allá de Ti. Quítanos la carga de la deuda y libéranos de la necesidad». Abu Salih solía narrarlo de Abu Huraira, quien lo narró del Mensajero de Allah (ﷺ).