El Profeta (ﷺ) vino a nosotros un día y echó una siesta en nuestra casa. Cuando se despertó, se estaba riendo. Le dije: Mensajero de Allah, ¿qué te hizo reír? Dijo: Vi a un pueblo de mis seguidores navegar por la superficie del mar (pareciendo) reyes (sentados) en sus tronos. Dije: Ruega a Dios para que me incluya entre ellos. Dijo: Estarás entre ellos. Se echó una (segunda) siesta, se despertó y se estaba riendo. Le pregunté (el motivo de su risa). Dio la misma respuesta. Dije: Ruega a Alá para que me incluya entre ellos. Dijo: Estáis entre los primeros. Anas dijo: «Ubada b. Samit se casó con ella. Se unió a una expedición naval y se la llevó consigo. Cuando regresó, le trajeron una mula. Mientras lo montaba, se cayó, se rompió el cuello (y murió).