Llamamos a 'Ubada b. Samit, que estaba enfermo, y le dijimos: Que Dios te dé salud. Nos narro una tradición que Dios puede resultar beneficiosa (para nosotros) y que has escuchado del Mensajero de Allah (ﷺ). Dijo: «El Mensajero de Dios (ﷺ) nos llamó y le prestamos juramento de lealtad. Entre las órdenes que nos impuso estaban: escuchar y obedecer (al Emir) en nuestro placer y disgusto, en nuestra adversidad y prosperidad, incluso cuando alguien tiene preferencia sobre nosotros, y sin discutir la delegación de poderes a un hombre debidamente investido de ellos (se le concederá obediencia en todas las circunstancias), excepto cuando se tengan señales claras de su incredulidad (o desobediencia a) las señales de Dios que podrían ser utilizado como justificación de conciencia (por el incumplimiento de sus órdenes).