«Transmites muchas cosas basándose en la autoridad de Abbād bin Mansūr; entonces, ¿cómo es que no has escuchado de él el hadiz de «la mujer vendedora de perfumes», que an-Nādr bin Shumayl nos transmitió? [Abū Dāwud] me dijo: «Cállate, pues Abd ar-Rahma bin Mahdī y yo conocimos a Ziyād bin Maymūn y le preguntamos, diciéndole: «¿Son estos hadices que transmites con la autoridad de Anas?» [Ziyād] dijo: «¿Has visto a un hombre pecar y luego arrepentirse? ¿Alá no se vuelve hacia él?» [Abū Dāwud] dijo: «Dijimos: «Sí». [Ziyād] dijo: «No escuché nada de Anas, ni mucho ni poco; si la gente no lo supiera, vosotros dos no sabríais que no me encontré con Anas». Abū Dāwud dijo: «Más tarde nos enteramos de que estaba transmitiendo [de Anas]. Entonces Abd ar-Rahman y yo fuimos a verlo y le dijo: «Me arrepentí». Después empezó a narrar [de nuevo de la misma manera], así que lo abandonamos».