"Urwah bin Az-Zubair me dijo que una mujer robó en la época del Mensajero de Allah, durante la Conquista. Su gente fue a ver a Uswamah bin Zaid para pedirle que intercediera". 'Urwah dijo: "Cuando Usamah le habló acerca de ella, el rostro del Mensajero de Allah cambió de color y dijo: '¿Me estás hablando acerca de uno de los castigos de Allah?' Usamah dijo: 'Ruega a Dios que me perdone, oh Mensajero de Dios'. Cuando llegó la noche, el Mensajero de Allah se levantó para pronunciar un discurso. Alabó a Allah como se merece, y luego dijo: "La gente que vino antes que tú fue destruida porque, cada vez que una persona noble entre ellos robaba, llevaban a cabo el castigo de Hadd sobre él. Por Aquel en cuya mano está mi alma, si Fátima bint Muhammad robara, le cortaría la mano". Entonces el Mensajero de Allah ordenó que le cortaran la mano a esa mujer. Después de eso, ella se arrepintió sinceramente, y 'Aishah dijo: 'Ella solía venir a mí después de eso, y yo transmitía sus necesidades al Mensajero de Allah'".