"En la época del Mensajero de Allah, solíamos arrendar la tierra sobre la base de Al-Muhaqalah, por lo que la arrendábamos a cambio de un tercio o un cuarto del rendimiento, o una cantidad específica de alimentos (productos). Un día, un hombre de mis tíos paternos vino y dijo: 'El Mensajero de Dios me ha prohibido hacer algo que fuera beneficioso para nosotros, pero la obediencia a Dios y a Su Mensajero es más beneficiosa para nosotros. Él nos ha prohibido arrendar tierras sobre la base de Al-Muhaqalah y arrendarlas a cambio de un tercio o un cuarto del rendimiento, y por una cantidad específica de alimentos (productos). Y mandó al dueño de la tierra que la cultivara, o que se la diera a otro para que la cultivara. No le gustaba arrendarla ni nada más'".