أَخْبَرَنَا قُتَيْبَةُ، قَالَ حَدَّثَنَا حَمَّادٌ، عَنْ ثَابِتٍ، عَنْ أَنَسٍ، أَنَّ أَعْرَابِيًّا، بَالَ فِي الْمَسْجِدِ فَقَامَ إِلَيْهِ بَعْضُ الْقَوْمِ فَقَالَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم " دَعُوهُ لاَ تُزْرِمُوهُ " . فَلَمَّا فَرَغَ دَعَا بِدَلْوٍ فَصَبَّهُ عَلَيْهِ . قَالَ أَبُو عَبْدِ الرَّحْمَنِ يَعْنِي لاَ تَقْطَعُوا عَلَيْهِ .
Traducción
Anas narró que un beduino orinó en la mezquita y que algunas personas lo persiguieron, pero el Mensajero de Allah (ﷺ) dijo
«Déjalo y no lo detengas». Cuando terminó, pidió un balde (de agua) y lo echó sobre él. [1] Abu 'Abdur-Rahman (an-Nasa'i) dijo: «Es decir: 'No lo interrumpas. '"[1] El autor volverá a citar esta narración en el número 330 como posible prueba para establecer el mínimo, ya que menciona «un balde» como si fuera la cantidad mínima requerida.