«A 'Aishah le gustó mi honestidad y me contrató, y me mostró cómo el Mensajero de Allah (ﷺ) solía realizar el Wudu'. Se enjuagó la boca, aspiró agua en la nariz, se la sopló tres veces y se lavó la cara tres veces. Luego se lavó la mano derecha tres veces y la mano izquierda tres veces. Luego se puso la mano en la parte delantera de la cabeza y se limpió la cabeza una vez, de adelante hacia atrás. Luego se frotó las orejas con las manos y se pasó las manos por las mejillas». Salim dijo: «Acudí a ella como esclava con un contrato de manumisión, y no se escondió de mí. Se sentaba ante mí y me hablaba, hasta que un día me acerqué a ella y le dije: «Ruega para que me bendigas, oh Madre de los creyentes». Dijo: «¿Por qué?» Dije: «Alá me ha liberado». Dijo: «Que Allah te bendiga». Luego se quitó el hiyab antes que yo y no la volví a ver desde ese día».