«Le dije a Ibn 'Abbas que mi abuela hace Nabidh en una vasija de barro y es dulce. Si bebo mucho y me siento con la gente, me preocupa que se enteren. Dijo: «La delegación de 'Abdul-Qais se acercó al Mensajero de Allah [la paz y las bendiciones de Allah sean con él] y le dijo: Bienvenido a una delegación que no está deshonrada ni llena de arrepentimiento. Dijeron: «Oh, Mensajero de Allah, los idólatras están entre nosotros y tú, y solo podemos comunicarnos contigo durante los meses sagrados. Cuéntanos algo que, si lo hacemos, entraremos en el Paraíso y podamos contárselo a quienes hayamos dejado atrás. Dijo: Te ordenaré tres cosas y te prohibiré cuatro cosas. Os ordeno que tengáis fe en Alá, ¿y sabéis qué es la fe en Alá? Dijeron: «Alá y Su Mensajero saben mejor». Dijo: Atestiguar que no hay nadie digno de adoración excepto Allah, establecer la salah, pagar el Zakat y entregar una quinta parte (los khums) del botín de guerra. Os prohíbo cuatro cosas: lo que esté empapado en Ad-Dubba', An-Naqir, Al-Hantam y Al-Muzaffat».