«El sol se eclipsó durante la época del Mensajero de Allah (ﷺ). El Mensajero de Allah (ﷺ) rezó y permaneció de pie durante mucho tiempo, luego se inclinó durante mucho tiempo, luego se puso de pie y (permaneció de pie) durante mucho tiempo». Shu'bh (uno de los narradores) dijo: «Creo que dijo algo parecido acerca de la postración. «- «Empezó a llorar y a soplar mientras estaba postrado y dijo: «Señor, no me dijiste que harías eso mientras te pido perdón; no me dijiste que lo harías mientras aún estuviera entre ellos». Cuando terminó de orar, dijo: «Se me mostró el Paraíso, y si hubiera extendido la mano podría haber tomado algunos de sus frutos. Se me mostró el Infierno, así que empecé a soplar por miedo a que su calor pudiera abrumarte. Vi en ella al ladrón que robó los dos camellos del Mensajero de Allah (ﷺ); y vi en ella al hermano de Banu as-Du'du; al ladrón que robó a los peregrinos, y cuando lo atraparon dijo: El palo torcido lo hizo; y vi en ella a una mujer negra alta que estaba siendo castigada por un gato al que ató y no le dio de comer ni le dio agua, y no lo dejó comer del alimañas de la tierra, hasta que murió. Entonces, el sol y la luna no se eclipsan por la muerte o el nacimiento de nadie, sino que son dos de los signos de Alá. Si uno de ellos se queda eclipsado», o dice: «Si alguno de ellos hace algo parecido», «apresúrate a recordar a Alá, el Poderoso y Sublime».