«Antes no sabíamos lo que debíamos decir en cada raká, aparte de glorificar, magnificar y alabar a nuestro Señor. Pero Muhammad (ﷺ) nos enseñó todo sobre lo que es bueno. Dijo: «Cuando te sientes después de cada dos rak'ahs, di: at-Tahiyyatu lillahi was-salawatu wat-tayyibat, as-salamu 'alaika ayyuhan-nabiyyu wa Rahmatallahi wa baraktuhu. As-salamu 'alaina wa 'ala 'ibad illahis-salihin, ashahdu an la illaha ill-Allah wa ashhadu anna Muhammadan 'abduhu wa rasuluhu (Alá le debemos elogios, oraciones y palabras puras). La paz sea contigo, oh Profeta, y la misericordia de Allah (SWT) y sus bendiciones. La paz sea con nosotros y con los justos siervos de Allah (SWT). Atestiguo que nadie tiene derecho a ser adorado excepto Allah (y atestiguo que Mahoma es Su siervo y Mensajero). Luego elije la súplica que quieras e invoca con ella a Alá, el Poderoso y Sublime».