«Mi padre me narró que un tío paterno suyo, que había estado en Badr, dijo: «Estaba sentado con el Mensajero de Allah (ﷺ) en la mezquita cuando un hombre entró y rezó dos rak'at, y luego fue y saludó al Profeta (ﷺ) con un salam. El Profeta (ﷺ) lo había estado observando mientras rezaba, así que le devolvió su salam y luego dijo: «Regresa y ora, porque no has rezado». Así que regresó y oró, luego regresó y saludó al Profeta (ﷺ) con saludos. Le devolvió el salam y luego dijo: «Regresa y reza, porque aún no has rezado». La tercera o cuarta vez que esto ocurrió, el hombre dijo: «Por Aquel que te reveló el Libro, he hecho todo lo que he podido y me he esforzado; muéstramelo y enséñame». Dijo: «Cuando queráis rezar, haced el wudu y hacedlo bien, volved hacia la Qiblah y recitad el takbir. Luego recita el Corán e inclínate hasta que te sientas cómodo inclinándote. Luego ponte de pie hasta que estés erguido, luego postrate hasta que te sientas cómodo postrándote, luego siéntate hasta que te sientas cómodo sentado, luego postrate hasta que estés cómodo postrándote y luego levántate. Si completáis la oración de esta manera, la habréis hecho correctamente, y todo lo que hagáis menos que esto es lo que falta en vuestra oración».