«Abdullah bin Az-Zubair solía recitar el tahlil después de cada oración, diciendo: 'La Ilaha Illallah wahdahu la sharika lah, lahul-mulk wa lahul-hamd wa huwa 'ala kulli shay'in qadir, la hawla wala quwwata illa billahil-'azim; la ilaha ill-Allahu wa la nabbed illa iyyah, ahlan-ni'mati wal-fadli wath-thana'il-has an; la ilaha ill-Allah, mukhlisina lahud-dina wa law karihal-kafirun (No hay nadie digno de adoración excepto Allah (SWT) solo, sin pareja ni asociado. Suyo es el dominio, alabado sea Él, y Él es capaz de hacer todas las cosas. No hay poder ni fuerza excepto en Allah (SWT) el Todopoderoso. No hay nadie digno de adoración excepto Allah (SWT), y no adoramos más que a Él, la fuente de bendición y bondad y el que merece toda alabanza. No hay nadie digno de adoración excepto Allah (SWT), y somos sinceros en nuestra fe y devoción a Él, aunque los incrédulos lo detesten.) Entonces Ibn Az-Zubair dijo: «El Mensajero de Allah (ﷺ) solía recitar el tahlil de esta manera después de cada oración».