"Escuché a 'Umar bin Al-Jattab decir: 'Cuando 'Abdullah bin Ubayy murió, el Mensajero de Allah (ﷺ) fue llamado para realizar la oración fúnebre por él. El Mensajero de Allah (ﷺ) se acercó a él, y cuando él se paró sobre él, a punto de realizar la oración, se volvió hasta quedar de pie junto a su pecho. Dije: "¡Oh Mensajero de Allah! (Rezáis) por el enemigo de Alá, 'Abdullah bin Ubayy, que en este día dijo esto y aquello", mencionando diferentes días. Él dijo: "El Mensajero de Allah (ﷺ) estuvo sonriendo hasta que le dije demasiado y dijo: '¡Déjame, Oh 'Umar! De hecho, se me ha dado la opción, así que elegí. Me dijeron: Ya sea que pidas perdón por ellos, o no pidas perdón por ellos. Aunque les pidas perdón setenta veces, Allah no les perdonará (9:80). Si supiera que si pidiera más de setenta veces que él sería perdonado, entonces lo haría". Dijo: "Luego realizó el Salat para él y caminó con él (su cortejo fúnebre) y permaneció junto a su tumba hasta que se terminó. Estaba asombrado de mí mismo y de mi atrevimiento a hablar así con el Mensajero de Allah (ﷺ), mientras que Allah y Su Mensajero (ﷺ) saben más. ¡Pero por Alá! No pasó mucho tiempo antes de que estos dos Ayat fueran revelados: 'Y nunca recen por ninguno de ellos que muera, ni estén junto a su tumba... (9:84) hasta el final de la aleya. Él dijo: "Así que después el Mensajero de Allah (ﷺ) no realizó el Salat para un hipócrita, ni se quedó en su tumba hasta que Allah se lo llevara".