"Estábamos en un funeral en Al-Baqi cuando el Profeta vino y se sentó. Así que nos sentamos con él. Tenía un palo con el que se rascaba la cabeza hacia el cielo, y decía: 'No hay una sola alma que no haya sido decretada su lugar de entrada'. La gente dijo: '¡Oh Mensajero de Allah! ¿No confiaremos, pues, en lo que se ha escrito sobre nosotros? Porque cualquiera que esté entre el pueblo de bienaventuranza, entonces hará las obras que conducen a la bienaventuranza, y el que haya de estar entre la gente de miseria, entonces hará las obras que lleven a la miseria. Él dijo: 'Más bien, hagan las obras, porque todos están facilitados. En cuanto al que estará entre el pueblo de la bienaventuranza; Entonces, verdaderamente, se le facilita realizar los actos que conducen a la bienaventuranza. Y en cuanto al que estará en medio del pueblo de miseria. Luego recitó: "En cuanto a aquel que tiene Taqwa, y cree en Al-Husna". Le allanaremos el parche de la facilidad. Pero el que es codicioso y se cree suficiente a sí mismo, niega a Al-Husna. Le allanaremos el camino del mal. ¿Y de qué le servirán las riquezas cuando descienda?