"Durante el año de la peregrinación de despedida, escuché al Mensajero de Dios (la paz sea con él) decir en el sermón: 'Ciertamente, Allah, el Más Bendito y el Altísimo, ha dado el derecho debido a todos los que merecen un derecho. Por lo tanto, no hay testamento para el heredero, el niño es para la cama, para el fornicador es la piedra, y su cuenta es para Alá, el Altísimo. Y a quien reclame a alguien que no sea su padre, o que tenga una filiación distinta de su Mawali, caerá sobre él la maldición de Alá hasta el Día del Juicio. La mujer no gastará de la casa de su marido sino con el permiso de su marido. Dijeron: '¡Oh Mensajero de Allah! ¿Ni siquiera comida? Dijo: 'Esa es la más virtuosa de nuestras riquezas'. Y él dijo: 'Lo prestado debe ser devuelto, la dotación debe ser reembolsada y la deuda debe ser pagada, y el fiador es responsable'".