Una judía vino a preguntarle a Aisha (la esposa del Profeta) acerca de algo. Ella le dijo: «Que Allah te proteja del castigo de la tumba». Así que Aisha preguntó al Mensajero de Allah (ﷺ): «¿Serían castigadas las personas en sus tumbas?» El Mensajero de Allah (ﷺ) después de buscar refugio en Alá contra el castigo de la tumba (y respondió afirmativamente). Entonces, un día, el Mensajero de Allah (ﷺ) cabalgó para ir a un lugar, pero el sol se eclipsó. Regresó por la mañana, pasó por la parte trasera de las viviendas (de sus esposas) y se puso de pie para rezar (el eclipse), con la gente detrás de él. Permaneció de pie durante un largo período y luego hizo una reverencia prolongada, que fue más corta que la primera. Luego levantó la cabeza y se postró. Luego se puso de pie (para el segundo rak'a) durante un buen rato, pero la posición fue más corta que la del primer rak'a. Luego hizo una reverencia prolongada, que fue más corta que la del primero. Luego levantó la cabeza y se postró. Luego se puso de pie durante mucho tiempo, pero más corto que el primero. Luego realizó una reverencia prolongada pero más corta que la primera. Luego levantó la cabeza, se postró y terminó la oración y (luego pronunció el sermón y) dijo todo lo que Alá deseaba. Y luego ordenó a la gente que se refugiara en Alá del castigo de la tumba.