Dos personas, un musulmán y un judío, se pelearon. El musulmán dijo: «¡Por Aquel que le dio a Mahoma la superioridad sobre todo el pueblo! El judío dijo: «¡Por Aquel que le dio a Moisés la superioridad sobre todo el pueblo!» Ante esto, el musulmán levantó la mano y abofeteó al judío en la cara. El judío fue al Profeta y le informó de lo que había sucedido entre él y el musulmán. El Profeta (ﷺ) llamó al musulmán y le preguntó al respecto. El musulmán le informó del suceso. El Profeta (ﷺ) dijo: «No me hagas superior a Moisés, porque el Día de la Resurrección todos caerán inconscientes y yo seré uno de ellos, pero seré el primero en tomar conciencia y veré a Moisés de pie sosteniendo el trono (de Allah). No sabré si (Moisés) también quedó inconsciente y se levantó antes que yo, o si Alá lo eximió de ese golpe».