عَنْ أَنَسٍ رَضِيَ اللَّهُ عَنْهُ قَالَ: قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ: «لِيَسْأَلْ أَحَدُكُمْ رَبَّهُ حَاجَتَهُ كُلَّهَا حَتَّى يَسْأَلَهُ شِسْعَ نَعله إِذا انْقَطع»
زَادَ فِي رِوَايَةٍ عَنْ ثَابِتٍ الْبُنَانِيِّ مُرْسَلًا «حَتَّى يَسْأَلَهُ الْمِلْحَ وَحَتَّى يَسْأَلَهُ شِسْعَهُ إِذَا انْقَطع» . رَوَاهُ التِّرْمِذِيّ
Traducción
Ikrima citó a Ibn 'Abbas diciendo: «Cuando pidas algo, debes levantar las manos frente a tus hombros o alrededor, al pedir perdón debes señalar con un dedo y al hacer una súplica sincera debes extender ambas manos». En una versión, dijo: «La súplica sincera debe hacerse así», levantando las manos y colocándolas de espaldas junto a su rostro. Abu Dawud lo transmitió.